Ayer fui al cine a ver por segunda vez
Inglorious Basterds (Bastardos Sin Gloria), de
Quentin Tarantino, realmente se las recomiendo. Pero no me dirijo a ustedes, mis queridos lectores, a expresar lo que siento sobre esta película, me dirijo para contarles varias situaciones que ocurrieron mientras se proyectaba la película.
Casi todas las veces que voy al cine, las cuales son muchas, salgo siempre disgustado, no por la película, sino por la audiencia venezolana, con sus comentarios burlones, que ni siquiera dan risa, por sus preguntas ignorantes, por ese deseo constante que tenemos los venezolanos de llamar la atención en cada momento posible.
Lo que ocurrió ayer me sorprendió más que nunca, hasta el punto de que me salí de la sala y me
fui a mi casa.
Cuando la película tenia rodando
aproximadamente 20 minutos, me salí porque no podía soportar los gritos, los comentarios del publico.
Entro en la sala, me siento en una butaca, y la
película comienza, y con ella el
show de la audiencia, la primera escena de la
película (no
habrá spoilers importantes) ocurre en la casa de un campesino, que es visitada por un Coronel
Nazi (Coronel
Hans Landa, interpretado
exquisitamente por
Christoph Waltz) en busca de judíos. Me encuentro emocionado porque voy a ver esta obra maestra otra vez, y de pronto ocurre el primer suceso, a mi lado esta sentado un idiota como de cuarenta años, (por supuesto con su
Blackberry),mandando mensajes de texto, cuando de pronto lo llaman a su
BB, y el contesta (ya ahí comete el primer error), pero lo peor no es eso, es que empieza a hablar con un tono de voz muy alto, como si estuviera en su propia casa, yo le pregunto que si podría hablar por lo menos mas bajo, o simplemente trancar; a lo que el me responde: "
Discúlpeme pero estoy hablando con mi hija". Yo le respondo: "Aja?, eso no es mi problema,
cállate la boca". El tipo tranca.
La segunda cosa que ocurre es que un
chamo, como de mi edad, se sienta lejos de su mama, y la mama le disgusta lo que hizo su hijo, y empieza a
gritarle: "¡Manuel me haces el favor y te me sientas
acá!", yo le digo que baje la voz, a lo que ella me responde que eso no es mi problema, no me dio tiempo de decirle nada, porque su hijo fue quien le
respondió que yo tengo razón. Luego el hijo se sienta al lado de su mama.
La tercera y ultima cosa tiene de protagonista la misma señora, y ocurre cuando en la
película sale
Hitler, y ella grita: "¡Ay ese
Hitler si era loco!". No me aguante más, y me
salí, y saliendo les dije al señor del
BB y a la madre, que los dos son unos animales.
Yo he tenido la oportunidad de ir al cine en otros
países muchas veces, y
honestamente les puedo decir que esto nunca me
había ocurrido, ni siquiera viendo una
película estúpida como
Scary Movie 4.
Los venezolanos tenemos que aprender a respetar, este país puede dar muchos frutos, solo debemos saber como manejarlo, y hacia que
dirección lo queremos llevar; tenemos que madurar, ya basta de no saber diferenciar los momentos.
Quiero terminar este post con una frase de mi muy querida
Mafalda:
"Yo amo a la humanidad, lo que detesto es la gente."
-
Diego
Ayala Raffali